Cien lenguas para hacer justicia

ofilingua

El diario Ideal de Granada publica una información relativa a la interpretación judicial

 

Una empresa granadina se ocupa de proporcionar intérpretes a toda Andalucía, además de a la Audiencia Nacional, el Supremo o los órganos judiciales del País Vasco.

GRANADA. “Ispovijed” o, lo que es lo mismo, “el juicio queda visto para sentencia”. Esta última frase resulta fácil de entender para los hispanohablantes pero si uno ha nacido y se ha criado en Zagreb y, solo habla croata, la única manera de saber que la vista ha terminado y es el momento de desalojar la sala es si alguien le apunta al oído las palabras que encabezan estas líneas.

Por los juzgados y tribunales de la provincia de Granada pasan al cabo del día muchas personas que no comprenden ni una palabra de castellano y que son citadas para comparecer y cumplir multitud de trámites. Desde prestar declaración  ante un funcionario hasta comparecer en un juicio, pasando por la reconstrucción de un delito o un registro domiciliario. La naturaleza de las gestiones es tan heterogénea como los distintos órganos judiciales y en todos los casos, imputados, acusados, testigos y todo el que sea reclamado de una manera u otra por la justicia, tiene derecho a recibir la asistencia de un intérprete.

El idioma más solicitado en los juzgados granadinos es el árabe, que el año pasado represento el 31,8% de las 1.030 demandas de lenguas, según datos de Ofilingua, la empresa proveedora de traductores e intérpretes de toda la comunidad andaluza y que tiene su origen y su sede central en Granada. Al árabe le siguen el inglés y el rumano, ambos con un 16,8. A continuación se sitúan el volofo – lengua hablada en Senegal y Gambia- (8,4%), el francés (5,3%), el chino (4,4%), el alemán (4,3%), el ruso (2,3%), y el búlgaro (1,8%) y así hasta 35 idiomas.

La estadística de Ofilingua en los tres últimos años revela un notable descenso en las demandas de intérpretes y traductores por parte de los juzgados, pues de las 1.424 actuaciones registradas en 2010 se pasó a 1.211 un año después y a 1.030 en 2012. La disminución global ronda el 15% anual aunque,traduccion dentro de esas cifras, los idiomas más demandados apenas varían. El árabe ha encabezado la lista los tres años mientras que inglés, rumano y volofo se han repartido las plazas siguientes. Los diez idiomas menos solicitados el año pasado fueron (de menos a mas): el bereber, el serbio, el ucraniano, el vietnamita, el hindi, el eslovaco, el croata, el albanes, el checo y el urdu, éste último hablado fundamentalmente en Pakistán y la India.

Entre los idiomas intracomunitarios, rumano e inglés se posicionan primeros con ese 16,8% de las solicitudes en 2012, seguidos del francés, el alemán y el búlgaro con el tercer puesto. Detrás del búlgaro se sitúan el polaco (1,26%), el portugués y el lituano (1,17%), el italiano (0,97%), el neerlandés (0,68%) y el danés (0,58). Entre las lenguas extracomunitarias, el árabe se sitúa como el primer idioma más solicitado con ese 31,8% por ciento de la demanda entre las diez lenguas de esta categoría más solicitadas. Por detrás, se sitúa el volofo con un 8,4% y el chino con un 4,4% de la demanda.

 

Plazos muy breves

La actuación de un intérprete en una vista oral es la más visible, dado el carácter de audiencia pública de la mayoría de los juicios, pero sus intervenciones son múltiples y en muchos casos se requieren con plazos muy breves.

Como explica el director gerente de Ofilingua, Melchor Fernández, con la excepción de los señalamientos para juicio oral en los que el usuario suele solicitar el servicio con alguna antelación, “la mayoría de estas actuaciones, tanto en dependencias policiales como en los juzgados de guardia, suele solicitarse con una o dos horas de antelación y dichas solicitudes pueden recibirse a cualquier hora del día o de la noche en un servicio ininterrumpido de 24 horas los 365 días al año”.

Localizar rápido a un intérprete resulta a veces vital pues, por ejemplo, los detenidos deben ser puestos en libertad si no se les toma declaración en su propio idioma en el plazo establecido por la ley. La variedad lingüística en la que se realizan estas actuaciones abarca un espectro cada vez mayor, indica Melchor Fernández. “La mayor complejidad se da con idiomas exóticos de África, como el volofo, soninque, haussa, ibo, ewe, mandinga, bini o serer, y de Asia, como el turco, farsi, pashto, urdu, hindi, penyabi, tamil, bengalí o tagalo, por no hablar de las distintas variantes de chino”.

Ese exotismo no es ajeno tampoco a la propia Europa y en ocasiones se presentan dificultades especiales en el plazo y en los partidos judiciales o áreas geográficas en que son requeridos los intérpretes. “No suele resultar fácil encontrar recursos para ac5tuaciones en albanés, serbio, estonio, georgiano o armenio, Además es necesario asegurarse de que el intérprete no sea familiar o mantenga algún otro tipo de vínculo con el detenido”, agrega.

Los intérpretes judiciales deben ser licenciados en traducción e interpretación, en Filología o traductores jurados “siempre que ello sea posible”, matiza el director gerente de Ofilingua. Esta empresa, que además de a los juzgados andaluces presta servicios en la Audiencia Nacional, Tribunal Supremo y en los juzgados del País Vasco, entre otros, ha llegado a trabajar con cien lenguas distintas. Muchas de ellas no figuran en los planes universitarios y a ellos se le añade  la dispersión geográfica de los juzgados. Melchor Fernández advierte de que resulta en muchos casos necesaria la intervención de un traductor que no tiene estudios específicos de traducción, pero que conoce la lengua requerida. “Hay idiomas que ni siquiera son estudiados por sus propios hablantes al tratarse de lenguas de transmisión exclusivamente oral (volofo, haussa, mandinga...)”, apostilla.

El director de Ofilingua recuerda una ocasión en que tuvo que recurrir a un seminarista de Jaén que hablaba rumano o incluso a un músico de la Orquesta Ciudad de Granada para actuar como intérprete de esa lengua ante un juzgado. No es lo habitual pues la mayoría de los traductores que trabaja para Ofilingua, incluida entre las cien empresas más importantes del mundo, sin titulados universitarios.

“No existe ninguna frecuencia previsible en las necesidades de interpretación en un determinado idioma, la duración de cada actuación es igualmente incierta y la empresa no puede garantizar que un determinado intérprete para un idioma concreto en un área geográfica en particular vaya a estar disponible en cualquier momento”, señala.

“Los interpretes judiciales realizan una labor de peritaje que implica una gran responsabilidad y cualquier acción incorrecta por parte de los mismos podría implicar consecuencias de gran trascendencia para las personas encausadas”, sentencia.


  
Las cifras

1.030 fue el total de actuaciones desarrolladas por los intérpretes judiciales en la provincia en 2012.

328 veces tuvo que intervenir un intérprete de árabe el año pasado, un 31,8% del total.

24 euros por hora es la tarifa media que cobra un intérprete judicial por su trabajo.

 

FUENTES

Pdf al blog de ANETI y al facebook 
https://dl.dropbox.com/u/24370901/Reportaje_Ofilingua.pdf
https://www.facebook.com/aneti.spain

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